No hace mucho tiempo en Francia se
produjo la expulsión del país de ciertos europeos pobres pertenecientes a una
etnia y cultura despreciadas. También hace pocos años se produjeron en ciertas
zonas suburbiales algunos incidentes relacionados con la pobreza y el racismo
que padecen ciertos sectores de la población. Esto sucedía con Sarkozy al
frente de la república francesa. Estos últimos días, en algunas ciudades de
EE.UU. está sucediendo algo parecido; el desencadenante de las protestas y
disturbios ha sido el asesinato de un chico negro a manos de la policía. Esto
está sucediendo con Obama al frente del gobierno. Desde luego, concluir que el
racismo o la marginación de ciertas clases sociales existe no es descubrir nada
nuevo. En este sentido, no es sorprendente lo sucedido. Lo llamativo es que se
haya producido bajo el mando de quienes se ha producido: gobernantes que, a
priori, parecen compartir con las víctimas protagonistas de los incidentes una
cierta identidad.
Mostrando entradas con la etiqueta política. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta política. Mostrar todas las entradas
viernes, 22 de agosto de 2014
viernes, 14 de marzo de 2014
La solidaridad como objeto de consumo
Hoy en día la solidaridad se ha
convertido en un producto de consumo más: se anuncia por la tele, hay
diferentes opciones para elegir la forma en que queremos ser solidarios, hay
diferentes modas o tendencias que se van sucediendo tanto en los formatos (como
la moda de enviar mensajes telefónicos a un número) como en el destinatario de
la solidaridad (ahora toca ayudar a las víctimas de tal catástrofe natural,
ayer tocaba ayudar a los refugiados de tal conflicto y mañana, otra cosa). No
voy a centrarme en la hipocresía de estas campañas (a veces apoyadas por
organismos oficiales que están en el origen mismo del conflicto para el que
piden solidaridad), en su inutilidad general (no son más que parches a muy corto
plazo y con efectos limitadísimos), ni en sus intereses ocultos (desviar parte
de los fondos recaudados para causas muy poco solidarias). Tampoco quiero
destacar el modo en que, a menudo, nos venden el producto solidario: usando el
sensacionalismo (por ejemplo, con imágenes morbosas). Otras veces, nos lo
venden mediante el espectáculo (como en el caso de los telemaratones y demás,
que tanta vergüenza ajena provocan). Quiero reflexionar sobre otros dos
aspectos, menos comentados y más nocivos, que se derivan del tratamiento de la
solidaridad como algo que se compra y se vende.
viernes, 28 de febrero de 2014
¡Cuidado con el materialismo!
A menudo oigo críticas contra el materialismo de la gente hoy en día. Con
‘materialismo’, estos críticos se refieren (por lo que dan a entender y se
puede adivinar) a algo así como el apego y el amor desproporcionados a los
bienes materiales. Contra estas críticas, tengo poco que decir. Es cierto que
solemos dar más importancia de la que tiene (o debería tener) a ciertas
posesiones materiales prescindibles. Esto hace que ansiemos objetos
innecesarios que no tenemos, que valoremos a los demás por lo que tienen, que
sintamos un gran vínculo con nuestras posesiones, y una serie de otras cosas
poco racionales. En este sentido, ser materialista
no es deseable. Pero el término ‘materialismo’ tiene otra acepción que sí hace
que sea deseable y sensato ser materialista.
martes, 25 de febrero de 2014
La democracia y la creación de la mayoría
En España, uno de los mayores acontecimientos deportivos de cada año, en cuanto a expectación, seguimiento, publicidad generada, etc., es el partido (o los partidos) de fútbol entre el Barça y el Real Madrid. No es raro que, al acabar el año, esté entre lo más visto por la televisión (incluyendo todo tipo de programas). Algo parecido sucede cuando el F.C. Barcelona o el Real Madrid juegan una final europea. ¿Cuánta gente suele ver este tipo de partidos en España? Pues, si damos por buenas las cifras que se publican, unos 15-16 millones de personas como mucho (dependiendo de la expectación generada). Siendo esta cantidad una cifra respetable, tampoco lo es menos la siguiente observación: contra lo que pueda parecer, la gran mayoría de los españoles -en España hay unos 46 millones de habitantes- no sigue los Barça-Madrid. Resulta, pues, que el amigo rarito al que no le interesa el fútbol no es, a fin de cuentas tan rarito: su postura es la mayoritariamente seguida por los españoles. Y eso que el bombardeo publicitario de este tipo de partidos es descomunal…
viernes, 21 de febrero de 2014
La coherencia en el discurso
Hoy vamos a reflexionar sobre un tema general, la coherencia en el discurso, a partir de un caso hipotético de un tipo de discurso en cierto ámbito. Supongamos un país en el que la explotación y la comercialización de las fuentes de energía y, en particular, de la energía eléctrica están en manos de empresas privadas. Esto no impide, sin embargo, que el Estado tenga una cierta intervención en el precio final que los consumidores pagan por la luz. Grosso modo, una parte de la factura eléctrica que pagan los usuarios se destina a impuestos y demás tasas que marca la administración pública. La otra parte se destina a pagar el servicio y el consumo a la empresa privada correspondiente. Supongamos, además, que este país (mejor dicho, una parte importante de sus habitantes) se encuentra en un período de crisis económica, de manera que muchos de los ciudadanos pasan apuros para pagar un servicio básico como la luz. Vamos a considerar ahora dos posibles propuestas o discursos ante esta situación, asumiendo que todo el mundo está de acuerdo en la necesidad de hacer asequible el precio de la luz para todos los ciudadanos.
jueves, 30 de enero de 2014
Tres concepciones extrañas: Europa, América y la democracia
Hoy vamos a reparar en tres ideas a las que estamos muy acostumbrados pero que resultan cuando menos chirriantes si nos paramos a pensar en ellas un momento: Europa como continente, el descubrimiento de América y la democracia como sufragio universal. Si nunca te han parecido extraños estos conceptos, presta atención a lo que sigue.
lunes, 20 de enero de 2014
La nacionalidad como seña de identidad
Todos encajamos dentro de múltiples categorías: desde unas más generales como ser vivo u Homo sapiens hasta otras más concretas como hijo de Fulanito. Es decir, cada uno de nosotros somos muchas cosas a la vez, nuestra identidad tiene muchas facetas. La identidad que tenemos es importante para saber quiénes somos y para relacionarnos con los demás. En definitiva, para ocupar un lugar concreto en el mundo. Ahora bien, cada etiqueta identificativa tiene un peso diferente según en el ámbito en que estemos. Dentro de un ámbito biológico general, en el que se compara a un individuo humano con un individuo de otra especie, la categoría Homo sapiens pesará más que, por ejemplo, la categoría haber nacido en Burgos bajo la que cae el individuo. En cambio, en otro contexto, esta última categoría puede pasar a ser más relevante.
martes, 17 de diciembre de 2013
Lucha parcial vs. lucha total
Tanto en la defensa de los derechos de ciertos colectivos (mujeres, homosexuales, inmigrantes, trabajadores, etc.) como en la lucha por un mundo mejor en general, más bien pronto que tarde se presenta una elección difícil: llevar a cabo una lucha parcial, por etapas, hasta el fin deseado, o una lucha total, de o todo o nada de una vez. Quizá en un primer momento, nos puede parecer que las luchas parciales y sus victorias momentáneas son más sensatas, pues generalmente no se gana una guerra con una única batalla. Entonces, ¿cuál es el problema de las luchas parciales? ¿Por qué algunos prefieren las luchas totales? Bueno, el problema de las luchas parciales es que, como nos muestra la historia, pueden contribuir -o puede interpretarse que contribuyen- a perpetuar la situación que nos aleja del fin último perseguido en la lucha. Expliquemos esto con algún ejemplo.
viernes, 13 de diciembre de 2013
¿Por qué nos molesta el lumpen?
Hoy voy a hablar de un tema incómodo: el comportamiento desagradable del lumpen. Hace unos días, paseando por un puente, me crucé con un chico de aspecto marginal (de chabolista) que iba dando golpes con un palo en las varillas de la barandilla del puente a medida que iba caminando. El ruido que hacía y su actitud resultaban molestos. Me acordé entonces de comentarios que he oído muchas veces sobre cómo este tipo de gente siempre da la nota, molesta o busca bronca. Incluso personas moderadas y no sospechosas de clasismo hacen este tipo de observaciones. Pese a que odio ciertas generalizaciones, creo que hay algo de verdad en estas percepciones. Y como me parece que es importante intentar comprender los comportamientos con los que nos encontramos, voy a intentar explicar por qué algunas personas marginales se comportan como lo hacen y por qué los que no somos marginales pero convivimos cerca de ellos les tenemos cierta manía.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)