Vamos a plantear una situación hipotética. Supongamos, por un lado, que hubiese un modo óptimo de alimentarse para el homo sapiens y que consistiese en alimentarse fundamentalmente con carne, pescado, huevos, vegetales, tubérculos y frutas, excluyendo, o limitando en gran medida, los alimentos incorporados recientemente a la alimentación humana, como los cereales, las legumbres o los lácteos. Tal dieta, a diferencia del tipo de dieta recomendada hoy en día desde las instituciones y basada principalmente en la ingesta de hidratos de carbono, se basaría en la grasa y la proteína de origen animal, y en la fibra y vitaminas, junto con una modesta cantidad de carbohidratos, del mundo vegetal. Por otro lado, vamos a suponer que vivimos en un mundo con recursos limitados y con más de 7.000 millones de seres humanos, de forma que la manera óptima de alimentarse descrita anteriormente no resultase viable para todas las personas sin provocar grandes desequilibrios en el planeta y, a la larga, la destrucción de los ecosistemas.
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lunes, 2 de septiembre de 2013
miércoles, 21 de agosto de 2013
Crítica publicitaria: la comida procesada
• Crítica general
Ya he comentado alguna vez que ninguno, o prácticamente ninguno, de los productos que son objeto de la publicidad comercial en los medios de comunicación es realmente necesario. Nos intentan vender sólo nimiedades o accesorios. Se podría pensar que esto no sucede con los productos comestibles que se anuncian, ya que pocas cosas hay más necesarias que la comida. Sin embargo, no se anuncia un tipo de alimentos -los que consideramos alimentos de verdad- tales como los vegetales, el pescado, la carne, la fruta, los huevos, etc.; lo que se anuncia son cosas comestibles como natillas, magdalenas, embutido, turrón, galletas, leche, salchichas de Frankfurt, etc. La diferencia obvia entre el primer grupo y el segundo es que los productos del primer grupo no tienen ingredientes, son sencillos, mientras que los del segundo tienen varios ingredientes en su composición. Es decir, los segundos son productos procesados, elaborados a partir de los distintos ingredientes que se especifican en sus etiquetas.
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